Habría que sentarse alguna vez, como dijera el estimado Boris, a escribir. Habría que alguna vez dedicarse de lleno a mirar el tejado del cielo, verlo deshojarse como un rostro en medio del tránsito impaciente del tiempo.
¿No has pensado alguna vez que el viento carga en su coraje la impaciencia del hambre?
¿Por qué siento que cada paso que he dado en este último tiempo es un puñado de sal que se desmadeja en medio del viento como un grito que se funde en la Patagonia?
El arte es libertad
Hace 14 horas