Quiero aprender el oficio del viento
seguir mis voluntades y perder total control de él
construirme de hojas secas
tierra, gusanos y humedad
Quiero aprender el oficio del viento
ser un respiro perdido entre las olas
ser qué más si sólo una sombra que se desdibuja en la espuma
ser al fin y al cabo un susurro que enmudece a la vuelta de la esquina
Quiero aprender el oficio del viento
a la tierra besarla en la sien
sacudirla y levantar su propia esencia
y esparcirla por sus muslos
Estamos aquí estáticos sobre las rutas que tejen sobre el mundo como tatuajes en su piel
Estamos aquí inmóviles pateando los pedales para avanzar
Estamos aquí inmersos en una buena mierda que nos consume como un ebrio al vaso de vino que enmudece en sus labios púrpuras
Estamos aquí idiotizados con la cajita imbécil queriendo ser como lo que vemos
Estamos aquí enamorados de los recuerdos que jamás fueron nuestros
Nuestros lares son un desierto de concreto y sus flores nacen del llanto
Nuestros lares son un lugar vacío, húmedo si se quiere, frío si se quiere, desolado si se prefiere
Estamos aquí pedaleando como si no importara
Quiero aprender el oficio del viento
…irse… siempre estar yéndose
Ayer iba por las faldas de un cerro… cansado. Como es de costumbre. Buena cosa estar cansado. Encontré unas palabras en el suelo, seguramente el viento las raptó de algún lado.
Me gusta eso de perderse. Me gusta eso de perderse. Me gusta perderme en vos, tu voz y ser yo quien cante tus versos. Me gusta perderme entre tus surcos y no saber por dónde salir, y terminar por olvidar hasta quién soy, no sólo por dónde vine, a qué vine, cómo viene, cuándo vine, a qué vine, cómo vine, cuándo vine, por dónde vine, a qué vine, cómo vine, cuándo vine, por donde vine me voy. Y me pierdo así no más, como ciencia exacta, dos más dos y me pierdo, ya no sé dónde estoy. En el fondo, me gusta eso de perderse. E inclusive superficialmente, me gusta eso de perderse. Yo me pierdo. Sólo me encuentro cuando estoy sólo, o cuando la inmensidad me avisa que no hay nadie más en el lugar en que estoy. Son dos cosas distintas. No te confundas, o confúndete, me gusta eso de perderse, es como confundirse, piérdase no más. Yo me confundo. Y a veces se cruza alguien por mi camino, y basta con que sea bella como para querer besarla y amarla hasta el infinito, qué manera más osada de perderse que esa? Yo me pierdo, me extravío, me confundo y me muevo en círculos. Y sus mejillas rosadas cobran vida y se terminan por poner rojas, o más bien empiezan a ponerse rojas. El frío y el calor, a ojos de la vista, producen lo mismo. No basta mirar. Que torpeza querer conocer sólo con mirar. Por eso nos perdemos. Me gusta eso de mirar.
Tus manitos
Tus manitos rojas
Tus manitos adoloridas de frío
Tus manitas hechas mierda de frío
Tus manitas que arden, duelen, con ese frío que te parte la piel
frío de mierda
Quién le explicará a los ojos que tienen que llorar
que no pueden dejar de mirar
y que tienen que llorar
mirar y llorar al mismo tiempo
quién les explicará que eso del descanso
eso de la paz
eso de la pausa
eso de la quietud
eso de ir lento no es para ellos
eso de ser un vegetal no es para usted
Señora mía
bueno
usted no es mía
mejor la sabe usted que yo
aunque yo no quiero saber
me da igual
es decir
no es mi señora ni aspiro a que lo sea
aunque por unas noches podría ser
no?
Pero… Señora, mía, o suya, o señora así no más
Señora
sus manos están rojas
las líneas de su piel toman ribetes azulinos
sus labios están púrpuras
como su ropa
como su sonrisa
como sus moretones
Señora mía
permítame decirle que se ve preciosa hecha mierda por el frío
Adiós
o Chau… como prefiera …según el favor del viento… me voy…
Hace falta morirse un poco. Quedarse quieto bajo el mundo, respirar lento y dejar que el viento pase, que pase no más, así y nada más. Quedarse pegado un rato mirando cualquier cosa, perder, entre tantas virtudes, la mirada, perderla como un sombrero que se lleva el viento, perderla en el fondo de cualquier cosa, de un vaso, una pieza, la casa, la cocina, la calle, la ciudad, el mundo, el horizonte se teje de sueños…
Hace falta morirse un poco. Quedarse callado y que los ruidos sean como el agua de una lluvia ácida que corroe nuestra ropa. Nuestros silencios suelen permitir que se nos desnude. Quedarse así no más, callados, tras una ventana con barrotes, si es posible, y hacer como que miramos, onda que miramos, modo que miramos, así como si mirásemos, como si escuchásemos. Convertirnos, en definitiva, en retratos colgados tras una ventana con barrotes, si es posible con barrotes.
y yo aquí
perdido en medio de todo
con las rodillas cansadas
los músculos fatigados
con la mente en una ruta incierta
difusa
más allá de las ruedas no hay nada
pareciera haber nada
el horizonte está frente a mi nariz
y yo aquí
mientras el mundo gira
rancio
vomitando
y yo aquí
perplejo ante el rostro de una señorita
su sonrisa desbocada
sus mejilas blancas al sol
a la luna
y yo aquí en el suelo por mirarla
como un pobre idiota
mientras el mundo se pudre a pedazos
a girones
y yo aquí
queriendo gritar
saltar
salir corriendo bajo la lluvia que azota mi techo
beberme el mar
vomitar dos mares
llorar bajo un cielo furioso
irme con el viento hasta el horizonte
tocarlo al fin
secar mi alma que tirita
sobar sus orificios sangrantes
hacer el amor
y al fin dormir
sabrás de mí, en letras
sabrás de mí, un día cualquiera que llueva con un sol candente
sabrás de mí, tras un papel viejo pintado con un láser
sabrás de mí, aunque no quieras hacerlo
sabrás de mí, cuando mis letras salgan de este estanque que les retiene
sabrás de mí, para regar algún sueño loco
y mi locura entera
mi locura entera de ti
locura de entera de ti tengo
entera de ti tengo inundado
de ti tengo inundado el sueño
tengo inundado el sueño de alborotos
sabrás de mí, en susurros pegados al viento
que sabrás decir las cosas que ahora no sé cómo decirte
Una vez, una buena vez, no de una buena vez, sino, una buena vez, una dulce, rica, chora, entrete, alegre, feliz, buena vez… iba saliendo de un café… bajaba las escaleras rodeado de afiches, había llegado a la puerta tras cortinas de Psicodelia, las que dividían esa entrada extensa del paraíso en que puedes imaginarte el mundo mirando el estrecho bebiendo un notable café… todoalmismotiempo.
Una buena vez salí desprevenido del Imago Mundi, era una tarde gris. Por favor, antes que prosigamos, no mal interprete, o no sienta como un pesar esa tarde gris. Quizás para usted lo sea, para otros también, pero no para mí, no ésta tarde gris. Era una de esas tardes en que el cielo se tiñe de gris entero, total, y no deja sombra alguna sobre la tierra. Las sombras, en esas tardes, son un mal recuerdo; y la luz quiebra los ojos desde todos los flancos.
Como íbamos diciendo… Una buena vez, casi escapando, rara cosa, escapar de ese café, que es como un refugio, no? Que es un buen buen muy buen refugio, un albergue para los sueños. Escapando como un forajido que lleva en sus pasos las ganas de seguir latiendo esta vida, con sus miserias, con todas, todas sus miserias, todas sus penas, sus tristezas, todas, absolutamente todas sus sonrisas… es en definitiva, ése refugio donde más he podido encontrarme con aquellas sonrisas últimamente.
Pero así era la cosa. Bajé casi cayendo esa escalera, salí y la luz pareció intentar quebrar mi mirada (la que cubrí con un buen par de gafas) y sentí el Afuera como un respiro profundo, hondo como el cielo; y todo eso… sin alucinaciones, sin delirios, sin utopías ni pendejerías… y todo eso… vi una bicicleta vacía a toda velocidad bajar por Mejicana rumbo al Estrecho…
Palabras y las miserias
decirlas, gritarlas, vociferarlas contra el viento para que las devuelva
chocando como escupos sobre la cara que devuelve el cielo
“toma!!!”
con el ojo abierto viendo las burbujas de la baba
¬¬
qué ganas de arrojarlo todo sobre el infierno
qué pero qué ganas
decirte cuánta cosa extraña
palabras como bengalas
sacarme del pecho banderas
luces, faroles y señas
eres una avión al cual quiero hacer aterrizar
gritarte con los pulmones secos
palabras como estruendos
sacarme del alma el alma misma
y sus furias, y sus espuelas, y sus penas
eres un avión sin aterrizar
vociferar como un enfermo
cáncer a la incertidumbre
de eso me voy a morir
de cáncer de cáncer de cáncer de cáncer de cáncer de cáncer de cáncer de cáncer de cáncer
eres un cáncer que aterrizó en mí
mis palabras no te hacen aterrizar
mis palabras son el viento que pasa por tus alas
mis palabras se queman en tus hélices y motores
mis palabras no aterrizan en ti
mis palabras son escupos que me caen en los ojos
¡heme aquí!
¡¡¡sigo hablando!!!
Todos los ruidos me retumban en la cabeza
el andante ha dejado de ser importante
el andante ha dejado de ser relevante
todos los ecos llegan ahora mismo a mis tímpanos y los quiebran en retazos de metal
todos los zumbidos me susurran como furias besándome los pómulos
todos los vientos me detienen con su grito y dicen “AAAAAH!!!”
el andante ha dejado de ser transeúnte
el andante ha dejado de ser paseante?
me lava la cara la fría mañana
en la mañana del frío
ese aire espeso me seca la boca
me lloran los ojos
como penando por la muerte de su madre
el ataúd se resquebraja por la sal
el ataúd se disuelve por la sal
y los ojos no ven
siguen su pena sangrando a destajo
y todo el suelo parece petrificado por el frío implacable
así terminaremos todos
resquebrajados y disueltos por la sal
el andante ha dejado de mover las piernas
el andante se ha quedado quiero
el andante se ha quedado en silencio.
Siete niños y dos adultos recibieron un regalo hoy. Les cerraron los ojos.
Mueren siete niños y dos apoderados de un jardín infantil.
Un hombre desquiciado, dueño legítimo (no sé de qué legitimidad, pero legítimo) de las tierras en que está construido un jardín infantil, ataca dando muerte… cómo se da la muerte? Dio muerte, repartió muerte, la regaló a siete niños y a dos adultos.
Hoy, a siete niños y a dos adultos les hicieron un regalo…
Antes de perder la vida quiero decir que lo mejor que he visto en el mundo, han sido tus ojos perderte en el fondo del mundo. Siento que esta tierra fuese plana cuando te vas. Siento que la tierra se terminara a la vuelta de la esquina cuando te vas.
Antes que se acabe el mundo quiero que sepas cómo haces que me pierda entre tus sombras, entre tus huellas vacías y tus ecos rotundos. Siento que la tierra tiembla entera cuando apareces. Siento que la tierra es una piedra vacía cuando te vas.
Antes que se nos acabe todo quiero que sepas, ante todo, cuán valioso fue ver tras recorrer los kilómetros que han quedado atrás ese rostro que me deshoja, esa mirada que me aturde, esos ojos paralizantes. Siento que el silencio renace cuando no te escucho, que vuelve ese infierno letal que es el mutismo. Siento que todo vale la pena… por esperarte… Libertad.
De espaldas al horizonte
Veo otro horizonte que se levanta más imponente que el anterior
Volteo para ver el otro horizonte
Y me equivoco
El de mis espaldas es ahora más imponente
Regreso la mirada hacia el frente y no
Este es más imponente
Más grande
Más ancho
Más profundo
Más cruel
Más despiadado
Más sanguinario
Más desquiciado
Más lunático
Más estrellado
El que se posa a mis espaldas ya es un ojo cerrado
Una plaga que se propaga por el firmamento
Un corte general de luz
Eco de un cadenazo que deja a una ciudad en pelotas
Qué es una ciudad hoy sin electricidad?
Una persona en pelotas
Impresentable a la sociedad
Ridícula
Hermosa
La noche que desde mi espalda abraza todo el cielo aplasta el horizonte completo
Que error tan infantil creer que era un horizonte distinto
La noche rompe como una ola al caer sobre los cerros
Cerros cuales muslos dibujan la frontera entre cielo y tierra
Frontera entre dos cuerpos que en la noche… cosa obvia… son uno
Tener colores distintos no es ser distintos
La noche rompe como una ola
Y en nuestros rostros desnudos y desprevenidos
Salta la espuma de las estrellas… qué frío hace.
Muéstrale los ecos que se han escapado durante la noche Van muertos de frío Van muertos del frío Van muertos por el frío Muéstrale, en este noche, los cadáveres de lo que dijimos ayer Ecos que se empolvan tras los rincones que deja la luz Más allá de la sombra misma Depositarios de la neblina
Frente a mis ojos se pierde como un naufragio tu huella Ecos y huellas Voy perdiéndote tras la línea que separa al cielo de mis pasos Ecos y huellas El sol revienta furioso como un huevo que cae al suelo blanco de la cocina Ecos y huellas Te veo caminar hacía mi lejanía y no puedo evitar lanzarme como un suicida a tus pasos Ecos y huellas Perseguir tu aliento tras el viento Perseguir tu aroma tras las ventiscas Perseguir tu sombra tras los montes Perseguir tu silueta difusa tras el infinito Perseguir mi voluntad… tus ecos y huellas
Jamás hubo digo jamás hubo incertidumbre en el pulso de Vasilij jamás hubo mar muerto con peces en él ni canto sin gargantas acuñando voces de plata tampoco vi atardeceres verdes Jamás hubo una lágrima que cayera sobre un desierto y lo convirtiera en austro no vi en el fin del mundo una cola sí vi sangre y alaridos soplando por el infinito jamás me pareció principio un final allí donde se resquebraja el mundo, me sabe más a principio que a fin porque los principios siempre son construcciones enclenques fragmentos de alma que construyen los Andes y esa columna termina por hundirse, no por emerger desde las aguas de este austro que más parece parto que agonía qué agonía podría tenerte akí mirando dos aguas distintas? qué agonía podría conservarte fría, muda y mirando un cosmos bajo el cielo? qué agonía podría tejerse sin gusanos que carcoman el cadáver que se pudre? qué agonía sería capaz alguna vez de retener aquí esa voz muda que peina las montañas que antes no era montañas esa voz telúrica y subterránea que dibuja el mundo como un cuchillo tu cuerpo esa voz que arma tres pueblo, hunde uno, quema otro y castiga por siempre al último? qué agonía podría dejarnos mudos? impertérritos? anecdóticos tras la ventana Jamás hubo ni habrá una luz que separe estas aguas que se besan incansables una espada que destripe tr3s mates para hacer de ellos uno una mujer que logre acallar al viento con sus susurros
Y dale… el viento nunca fue un gran amigo, menos hoy, porque el presente siempre es peor que lo dejado atrás. Se me parte la cara y líneas que antes invisibles tejían mi rostro hoy le dan una nueva textura… el viento nunca fue un gran amigo, menos ahora, que adormece mis voluntades.
¿Sabes lo que es conquistar una cumbre, llegar a lo más alto?
¿Sabes lo que es cruzar un trecho inmenso, mirar atrás y ver que era más abismante de lo que creías en un principio?
¿Sabes lo que es pedalear sin que se pinche alguna rueda, llegar pedaleando sin detenerte?
Bajo una cuesta inmensa, el viento enfría mi espalda, veo mi pelo llegar al horizonte antes que yo.
La destrucción de todos los principios podemos hallarla en el principio de incertidumbre, podemos ver en el amanecer el inicio de la noche, podemos ver en un parto los lutos que cubrirán esa tripita morada que levantan los doctores alegres por el hermoso cheque que recibirán, podemos escribirnos y morir esperando una respuesta.
Eso me pasa cuando llego hasta una niña con las manos te piedra… llego hasta ella sin haber llegado a ningún lugar, mis palabras se pierden en el viento -en mí mismo albergo un propio viento- los pedales jamás avanzan.
Adiós cámara los pies se me quedan atrapados en los pedales su voluntad me amarra y esto que se cae suena como un estallido cristales al piso y en una dirección inapelable se va todo lo demás y en una sola dirección desaparece mi sombra y en dos direcciones transitan mis miradas he perdido esta memoria perfecta que era raptar el tiempo en un artefacto de luces he perdido mis ojos tratando de mirar y ahora ocupo mis dedos para palpar el color de tus mejillas una bicicleta no vuelve a pasar jamás por un mismo punto dos veces como un río no como las fotos... o los ojos que las miran
soy una confusión y unas preguntas eternas en mí mismo
mis únicas certezas son mis delirios
mis anhelos
mis pasiones que se escapan de mi pecho y no sé cómo atarlas a mi conciencia
yo no tengo afirmaciones, no así preguntas
no así emociones delirantes
yo mismo soy una pregunta
ay
me duele algo que no sé dónde sobarlo
tengo una heridita que no sé dónde queda
tengo un vacío que se agranda de a poquito
y como que sangra
como que duele
como que arde y duele
como que ya no sé qué hacer para olvidarla
Lector paseante… lea no más, con calma. Que el que va pedaleando apurado soy yo. Lea sin prisas, al menos de mi parte. Lea no más, y si gusta, comente (opine, critique, ataque, defienda, etc…). Lector… es ya un placer verlo por aquí, estos rumbos tan apartados del sillón. Nos leemos luego.