La mañana es lenta, la luz baña las ventanas con la cadencia de un anciano, la escarcha de mi ventana pareciera ser más persistente que la voluntad de mis pasos.
La mañana es lenta, el calor del día parece una promesa inconclusa, una frase entrecortada, interrumpida por un grito desde una habitación lejana.
La mañana es lenta, lo único veloz es el ritmo de las personas, siempre van llegando tarde a algún lugar, todas al mismo tiempo van llegando tarde a algún lugar.
La mañana es lenta, pero tal vez no tanto, la sombra de los edificios, de los árboles, de la taza sobre la mesa, se alarga sobre el firmamento. Anochece lentamente.
El ocaso es veloz. A peas y se anuncia cuando en la complicidad de alguna nube ya cubre todas las casas.
No queda más que esperar que otra vez amanezca. Pero la mañana es lenta.
El arte es libertad
Hace 14 horas
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