a Dinko, a su memoria palpitante
y yo aquíperdido en medio de todo
con las rodillas cansadas
los músculos fatigados
con la mente en una ruta incierta
difusa
más allá de las ruedas no hay nada
pareciera haber nada
el horizonte está frente a mi nariz
y yo aquí
mientras el mundo gira
rancio
vomitando
y yo aquí
perplejo ante el rostro de una señorita
su sonrisa desbocada
sus mejilas blancas al sol
a la luna
y yo aquí en el suelo por mirarla
como un pobre idiota
mientras el mundo se pudre a pedazos
a girones
y yo aquí
queriendo gritar
saltar
salir corriendo bajo la lluvia que azota mi techo
beberme el mar
vomitar dos mares
llorar bajo un cielo furioso
irme con el viento hasta el horizonte
tocarlo al fin
secar mi alma que tirita
sobar sus orificios sangrantes
hacer el amor
y al fin dormir
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