Folio 3

lunes, 10 de mayo de 2010
Y dale… el viento nunca fue un gran amigo, menos hoy, porque el presente siempre es peor que lo dejado atrás. Se me parte la cara y líneas que antes invisibles tejían mi rostro hoy le dan una nueva textura… el viento nunca fue un gran amigo, menos ahora, que adormece mis voluntades.

¿Sabes lo que es conquistar una cumbre, llegar a lo más alto?

¿Sabes lo que es cruzar un trecho inmenso, mirar atrás y ver que era más abismante de lo que creías en un principio?

¿Sabes lo que es pedalear sin que se pinche alguna rueda, llegar pedaleando sin detenerte?

Bajo una cuesta inmensa, el viento enfría mi espalda, veo mi pelo llegar al horizonte antes que yo.

La destrucción de todos los principios podemos hallarla en el principio de incertidumbre, podemos ver en el amanecer el inicio de la noche, podemos ver en un parto los lutos que cubrirán esa tripita morada que levantan los doctores alegres por el hermoso cheque que recibirán, podemos escribirnos y morir esperando una respuesta.

Eso me pasa cuando llego hasta una niña con las manos te piedra… llego hasta ella sin haber llegado a ningún lugar, mis palabras se pierden en el viento -en mí mismo albergo un propio viento- los pedales jamás avanzan.

Y dale…

He conquistado una tristeza profundamente oscura…

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