Folio 4 (o "Jazz en abril")

lunes, 10 de mayo de 2010
Jamás hubo
digo
jamás hubo incertidumbre en el pulso de Vasilij
jamás hubo mar muerto con peces en él
ni canto sin gargantas acuñando voces de plata
tampoco vi atardeceres verdes
Jamás hubo una lágrima que cayera sobre un desierto y lo convirtiera en austro
no vi en el fin del mundo una cola
sí vi sangre y alaridos soplando por el infinito
jamás me pareció principio un final
allí donde se resquebraja el mundo, me sabe más a principio que a fin
porque los principios siempre son construcciones enclenques
fragmentos de alma que construyen los Andes
y esa columna termina por hundirse, no por emerger desde las aguas de este austro
que más parece parto que agonía
qué agonía podría tenerte akí mirando dos aguas distintas?
qué agonía podría conservarte fría, muda y mirando un cosmos bajo el cielo?
qué agonía podría tejerse sin gusanos que carcoman el cadáver que se pudre?
qué agonía sería capaz alguna vez de retener aquí esa voz muda que peina las montañas
que antes no era montañas
esa voz telúrica y subterránea que dibuja el mundo como un cuchillo tu cuerpo
esa voz que arma tres pueblo, hunde uno, quema otro y castiga por siempre al último?
qué agonía podría dejarnos mudos? impertérritos? anecdóticos tras la ventana
Jamás hubo
ni habrá
una luz que separe estas aguas que se besan incansables
una espada que destripe tr3s mates para hacer de ellos uno
una mujer que logre acallar al viento con sus susurros

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